Las aptitudes para negociar un buen acuerdo son siempre un valor añadido, especialmente en tiempos de crisis y más aún si lo que se pretende es pasar parte del verano de alquiler en Sanxenxo. El tira y afloja entre propietario e interesado se ha convertido en una parte casi imprescindible del proceso porque aunque los precios iniciales no varían demasiado con respecto a otros años, a la hora de cerrar el trato pueden llegar a caer hasta un 20 por ciento, "algo impensable otros años", apuntan en la inmobiliaria Fernández Villaverde. Esto era algo impensable años atrás.
Sin embargo, y a pesar de la s buenas cifras registradas por el sector hotelero, julio fue "algo más flojo" de lo esperado con solo un 60% de los pisos ocupados -cifra en la que coinciden las agencias-, lejos del 75% con el que se cerró el primer mes del verano pasado.
Las previsiones de ocupación para agosto son más esperanzadoras, ya que alrededor del 80 por ciento de los inmuebles disponibles tendrían ya ocupantes. Colgar el cartel de "todo alquilado" es casi misión imposible porque "desde 2008, el mejor año de alquileres, hay bastante más oferta", apuntan en Javier Tovar, donde lamentan que la demanda no acompañe.
Aún con todo poco queda ya para el tipo de cliente que más ha crecido en los últimos tiempos, el de última hora.
Llega prácticamente sobre la hora, de improvisto y, normalmente, buscando el precio más económico para el piso estándar: tres dormitorios con plaza de aparcamiento que pueden encontrarse por poco más de 1.000 euros (la quincena), eso sí, a partir de la segunda línea de playa.
Incondicionales
Por las inmediaciones de Silgar, la milla de oro de la localidad, la crisis pasa de largo. Pasar quince días en uno de los pisos que se asoma al mar no baja de 3.000 euros, un precio que los incondicionales no dudan en abonar.
"El inquilino que quiere vistas, que suele tener un poder adquisitivo alto, lo paga", aseguran en Tovar, apuntando que los fijos de este destino se mueven en todos los niveles y "aunque sea Miraflores, quieren Sanxenxo".
Si hay algo que ha cambiado es la duración de las estancias. Donde antes eran de un mes o quince días, ahora se imponen las de cinco, siete y diez a lo sumo, ajustando el presupuesto al máximo para no quedarse sin vacaciones. En julio, apuntan, se llegó a "alquilar por días" algo a lo que los dueños no darían crédito hace apenas unos años.
Fuente: http://www.farodevigo.es

0 comentarios:
Publicar un comentario