Una casa en Cádiz por medio euro al mes

- La capital es la ciudad española con el mayor parque público de viviendas en arrendamiento, por detrás de Barcelona-

- Procasa posee más de dos millares de viviendas en alquiler con rentas que van de los 50céntimos a los 300 euros.


Se alquila ático en una vivienda de primeras calidades en los antiguos Cuarteles de Varela, amplio, luminoso y con vistas inmejorables. Renta: 60 euros. Razón, Procasa.

Lo que acaba de leer no es una broma, pero relájese tampoco es un anuncio pegado a una farola, abierto a quien quiera llamar al teléfono impreso junto a las características de la vivienda. Es real, pero alcanzable tan solo los gaditanos que cumplan una serie de requisitos muy concretos. De hecho, se trata de un ejemplo muy visual de alguno de los alquileres sociales que posee la empresa municipal de vivienda Procasa.

Uno de esos tantos que en sus listas maneja la entidad municipal y que suman la friolera de 2.036 viviendas en alquiler. Lo suficiente para convertirse en el primer propietario de viviendas en régimen de arrendamiento en la ciudad (seguido de promotores privados) y en el segundo ayuntamiento de España que posee más pisos de este tipo, por detrás de Barcelona. Sin embargo, no todo es cuestión de cantidad, sino también de calidad. Y sobre todo de importe. Unos 50 céntimos al mes es la renta más baja que recibe Procasa por una vivienda en alquiler. La horquilla tampoco se abre mucho más si se tienen en cuenta los alquileres más altos: 300 euros.

«Hemos demostrado que hacer viviendas decentes y a un precio asequible es posible», reconocen orgullosos desde Procasa. Es posible hacerlas, pero no tanto acceder a ellas. Y es que este tipo de casas están reservadas a una lista en la que computan «los ingresos, el número de personas que componen la familia o las personas dependientes a cargo del solicitante», explican fuentes de la empresa municipal.

A estos requisitos lógicos se suman los más básicos: no tener otra vivienda y poseer un nivel de renta limitado o directamente «mínimo». Unas consideraciones que son evaluadas por un equipo de trabajadoras sociales que, en última instancia, deciden la concesión de una casa que, a todas cuentas, suele ser para siempre. A partir de aquí se calcula el importe de la renta que deberá pagar el inquilino al mes. «Nuestros alquileres no tienen un fin recaudatorio, sino social», explican fuentes municipales.

Solo así se explica la importante inversión que supone ser el mayor arrendador de Cádiz. Desde la propia Procasa reconocen que los importes bajos de los alquileres impiden recuperar toda la inversión que supone mantener estas viviendas. De hecho, cifran en un millón de euros el importe que destina la empresa municipal para mantener su caserío. «Es una cifra abierta y también depende mucho de los años. Hay momentos en los que hay que hacer grandes inversiones y años que son más tranquilos», explican.

Renta antigua
El hecho de que el Ayuntamiento, a través de su empresa municipal, posea tantas viviendas en alquiler no solo hay que buscarla en la evidente necesidad social de la ciudad sino también en su historia. La explosión de 1947 obligó a la reconstrucción de la mayor parte de Extramuros, labor que recayó en muchas ocasiones en el erario público.

El Ayuntamiento se convirtió en propietario de gran cantidad de fincas en zonas como la Barriada España, alquiladas a personas que se habían quedado sin casa tras el desastre. Inquilinos que permanecieron en sus viviendas hasta su fallecimiento. O hasta la actualidad. Porque otro de los motivos que explican el bajo importe de alquiler de muchas viviendas municipales se encuentra en la pervivencia de un contrato alquiler de lo que popularmente se conoce como renta antigua es decir, anterior a la 'Ley Boyer'.

Un modelo de arrendamiento que para Procasa no supone ningún tipo de conflicto y que se une al alquiler social actual pero del que intenta desprenderse para oxigenar el parque de viviendas en propiedad. «Desde hace años Procasa ofrece a los inquilinos la opción de comprar las viviendas en las que viven» -como explican desde la entidad- por unos importes igual de asequibles que las rentas: «El importe más alto por el que hemos vendido una vivienda es 42.000 euros».

Incluso el Ayuntamiento decidió permitir a los inquilinos mayores (perfil mayoritario de los arrendatarios de renta antigua) que sus hijos puedan comprar las casas siempre y cuando se comprometan a dejarla a sus padres en régimen de usufructo «para evitar problemas». Gracias a estos ofrecimientos que hacen posible que muchos inquilinos «cumplan el sueño de dejar una herencia a sus hijos» y que de paso permiten a Procasa flexibilizar su parque de viviendas y hacerse con otras nuevas, la empresa municipal se ha desprendido de 760 pisos en los últimos diez años. Desde la entidad pública matizan: «Es un proceso lento porque aunque se ponen facilidades no podemos obligar a los inquilinos a adquirir sus casas. Pueden hacer lo que crean conveniente».

Fuente: http://www.lavozdigital.es

0 comentarios: