Contactó con una mujer que arrendaba la vivienda por encontrarse en Inglaterra y que le requería un envío de dinero sin tan siquiera ver el inmueble y como paso previo a la entrega de las llaves
Las páginas de anuncios de segunda mano en internet se han convertido en una herramienta muy útil para encontrar casi cualquier producto, artículo o servicio. No obstante, en medio de todas estas ofertas los delincuentes están encontrando un campo abonado para esconder auténticos "cebos envenenados" con los que engañar a los ciudadanos. Esto es lo que le estuvo a punto de suceder a una vecina de Pontevedra que intentó concertar el alquiler de un piso a través de una de estas páginas de anuncios clasificados y que se percató en el último momento de que, en realidad, todo se trataba de una estafa.
Esta mujer consultó los pisos en alquiler disponibles en las distintas agencias inmobiliarias de Pontevedra y decidió complementar su búsqueda utilizando internet. A través de unos amigos, recibió algunos anuncios clasificados que aparecían en una página web. Entre ellos se encontraba uno casi irresistible: un piso en la Avenida de Vigo, esquina con Fernández Ladreda, y con un precio al que casi era imposible decir que no, sobre todo tratándose del centro de Pontevedra: 400 euros. Además, las fotos que acompañaban el anuncio mostraban unas dependencias nuevas y unas excelentes características.
Aunque esta "ganga" ya le daba a esta mujer que desconfiar, sus amigos le animaron a solicitar más información, por lo que envió el correspondiente e-mail interesándose por el inmueble a los responsables de la página web, quien a su vez lo remiten al anunciante. Poco tiempo después recibió un correo electrónico de una mujer que supuestamente se tuvo que marchar de Pontevedra a Liverpool por cuestiones de trabajo y que necesitaba alquilar el piso. Le comunicaba que no había ningún problema en firmar el alquiler, pero que existía un inconveniente: ella era la única persona que tenía en su poder una copia de las llaves del piso, por lo que había que mandarlas desde Inglaterra. Así que, para entregarle las llaves, solicitó a esta mujer que le enviase a través de conocidas empresas de transferencia de dinero una fianza y la primera mensualidad del alquiler. Le aseguraba que esta firma bloquearía el dinero y que no se lo entregaría hasta que esta vecina de Pontevedra diera finalmente el visto bueno tras ver el piso. No obstante, estas mismas compañías advierten de que no se envíe dinero por estos medios a personas desconocidas.
Además, pronto encontró un artículo en la propia red en el que se alertaba de este tipo de fraudes y que relataba el "modus operandi" que suelen emplear estos delincuentes. Era el mismo que estaba utilizando esta mujer con ella.
También comprobó como las fotos del piso no coincidían con el de la dirección del anuncio, sino que correspondían con el de otro inmueble de la ciudad. Cuando comenzó a realizar más preguntas al anunciante (que escribía sus correos en un castellano que semejaba una traducción automática de textos en inglés), en seguida comenzó a darle largas para evitar ser descubierto.
Fuente: http://www.farodevigo.es

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