Los expertos denuncian que el alto nivel de casas en propiedad impide la movilidad laboral y hace que el desempleo español sea tan elevado.
Inmobiliario. Vivienda. Construcción. Son tres palabras que en España no suenan bien desde que estalló la crisis a finales de 2007. Desde entonces se puso en evidencia que la economía española pivotó con una excesiva frecuencia sobre el sector inmobiliario. España llegó a construir en un solo año tantas viviendas como Alemania, Francia y Reino Unido juntos, con hasta 900.000 inmuebles visados en 2006, todo un récord del que ahora ni promotores ni banqueros quieren oír hablar.
Alentados por el constante aumento del precio de la vivienda y por la alta tasa de casas en propiedad que existe en todo el Estado español, las constructoras se dejaron llevar por la vorágine. Los expertos lo advierten una vez más y el Gobierno ya ha tomado medidas al respecto: el sector inmobiliario ya no volverá a ser lo que era.
¿Pero en qué consiste este cambio? Para desinflar la burbuja, la primera reacción fue dejar de construir edificios, tanto de primera como de segunda residencia. El stock existente (entre 700.000 y 1,2 millones de inmuebles) aún tardará en ser absorbido y, cuando lo haga, se venderá en el mercado a un precio bastante inferior al que se pensaba en un principio.
Las inmobiliarias llevan demasiados meses sin vender a un ritmo decente (las grandes llegaron a estar todo un año sin vender nin una sola vivienda). Es por esto que los expertos proponen que se fomente el alquiler para dar salida a muchos de los inmuebles en stock e incluso a los que se terminan.
Es cierto que el Ejecutivo central ha dado pasos para impulsar la vivienda de alquiler, pero todavía son tímidos y costará cambiar la mentalidad española respecto a la vivienda. El 1 de enero se suprimió de forma parcial la desgravación a la compra de vivienda, pero tan solo afecta a las rentas superiores a 24.020 euros, que no son las más numerosas. El Plan Estatal de Vivienda y Rehabilitación 2009-2012 tiene entre sus objetivos lograr que el 40% de la nueva oferta de vivienda protegida sea de alquiler, pero la mayor parte de las que se venden son libres y he aquí el reto.
Antes de entrar en las razones que justifican un impulso del mercado de alquiler, es importante tener en cuenta que el caso de España es atípico en la Unión Europea (UE). El 83,2% de las viviendas españolas están en propiedad y el resto en alquiler, muy por encima de la media de la UE-27, que se sitúa en el 73,5%, según los datos de Eurostat correspondientes a 2009. Si se compara con el resto de países, el nuestro es el que tiene uno de los mayores niveles de casas en propiedad. Por debajo de la media europea se encuentran los Estados más ricos, como Austria (57,5%), Francia (63%), Reino Unido (69,9%) e Italia (72,5%). Las estadísticas no ofrecen datos sobre Alemania, aunque también es un país con una elevada proporción de inmuebles en alquiler.
ALQUILER CONTRA EL PARO
En España la medida más popular para fomentar el alquiler es la Renta de Emancipación, destinada a jóvenes de entre 22 y 30 años con ingresos que no excedan los 22.000 euros brutos anuales. El Ejecutivo sabe que las generaciones más jóvenes son las que pueden propiciar ese cambio de mentalidad que acabe con el predominio de la vivienda en propiedad. Según las conclusiones de un foro de expertos del sector convocados por el idealista.com, la situación económica actual limita mucho la capacidad de los jóvenes para comprar una vivienda, por lo que es posible que este colectivo se apoye en el alquiler para luego recibir en herencia la vivienda de sus padres. Llegados a este punto, cabe destacar que más del 65%de los jóvenes españoles entre 25 y 29 años viven con sus padres, frente al 20-22% en Francia, Países Bajos o Reino Unido.
Un grupo de expertos colaboradores con la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) elaboró en plena crisis un documento criticando el funcionamiento del mercado inmobiliario en España. En ese informe ponen de relieve la debilidad del mercado de alquiler en España (13% del total), frente a tasas superiores al 40% en Francia y Alemania, y más de 30% en Reino Unido. En lo que respecta a la vivivivienda pública en forma de alquiler, en el conjunto del Estado apenas supone el 1% o 2% del parque de viviendas, muy lejos de Francia o Reino Unido, que tienen tasas superiores al 15%.
Fedea considera que la debilidad del mercado del alquiler “limita la movilidad de los trabajadores”, que no pueden hallar de forma rápida alojamiento en otras provincias en las que podrían encontrar empleo o mejores condiciones laborales. Por el contrario, en Europa se observa que las economías con una mayor tasa de alquiler –como Francia o Alemania– también muestran una mayor movilidad geográfica, según las conclusiones de la Fundación. En la literatura económica se ha comprobado que la baja movilidad de los trabajadores se asocia a un mayor desempleo. Considerando las características del mercado de la vivienda español y la tasa de paro, la asociación es totalmente válida.
Para erradicar esta situación, Fedea propone reformar las limitaciones de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), que regula el mercado de alquiler en España. Entre las medidas se encontraría reducir la duración mínima obligatoria de los contratos de alquiler que, con cinco años, es de las más altas de Europa. Fedea considera razonable dejarla en un año. Tampoco consideran aconsejable que la fianza sea obligatoria. Además, tienen que producirse avances para acabar con los lentos procesos judiciales a los que se enfrentan los propietarios que sufren impagos. Todo esto es posible según la Fundación, pero requerirá de un “cambio profundo” en la regulación de este mercado.
CAMBIO DE TENDENCIA
El arraigo de la propiedad en nuestra cultura, como símbolo de éxito, ha relegado el arrendamiento a un tradicional segundo plano, siendo un sistema de acceso relacionado con la temporalidad. “A lo largo de las últimas décadas han surgido nuevos estilos de vida ante los que el hábitat ha tenido que responder con soluciones”, revela Miguel Ángel Alemany, director de pisos.com. Pero la cosa está cambiando. “Se espera que 2010 cierre con un porcentaje de inquilinos del 20% frente al 13% actual, lo que representa un paso de gigante”, destacó Alemany.
El 36% de los encuestados por pisos.com ya equiparan el alquiler a la compra y en eso ha influido de manera crucial el aumento de los precios. En diciembre de 1997, comprar una casa suponía 3,6 veces la renta anual de un hogar. Diez años después, suponía 7,7 veces esa renta.
Fuente: http://www.xornal.com

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