La crisis dispara la demanda de alquiler hasta el 40% de las solicitudes de VPO

Apenas una cuarta parte de los vascos que se apuntan a Etxebide opta exclusivamente por viviendas en propiedad.

La crisis está cambiando el perfil de los candidatos a los pisos de protección oficial (VPO). Los ciudadanos que se apuntan ahora a las listas del Servicio Vasco de Vivienda (Etxebide) para participar en los sorteos ya no aspiran principalmente a un inmueble en propiedad, sino que la mayoría pide uno de alquiler, bien como primera o segunda opción. Así lo destaca un informe del Gobierno vasco que ha detectado cómo, entre los 19.134 ciudadanos que se dieron de alta como demandantes de vivienda en 2009, el 39,3% se inclinó exclusivamente por el arrendamiento y otro 34,2% también lo aceptó, si bien como segunda alternativa. La propiedad, como única opción, sólo abarcó el 26,5% de las inscripciones formalizadas aquel año.
Etxebide contaba en 2010 con 94.865 inscritos, un colectivo del que entran y salen cada año miles de personas. Si se computan todos los aspirantes a una primera residencia, incluidos los que llevan muchos años en las listas, el 60% aparece sólo como aspirante a una VPO en propiedad. No obstante, cuando el análisis se centra en las personas que se han registrado durante los últimos años, se aprecia que el peso de la demanda de compra no ha dejado de retroceder, mientras que el alquiler ha experimentado la tendencia opuesta.

Según el informe del Gobierno autónomo, elaborado por el Observatorio Vasco de Vivienda para el quinquenio 2005-2009, durante 2006 se incorporaron a Etxebide 20.749 personas, de las cuales el 43,6% eran candidatas a la propiedad; el 25,4% buscaban un arrendamiento y el 31% aceptaban la segunda posibilidad si no había más remedio. Pero la situación cambió en 2008, con la crisis inmobiliaria, cuando cayeron el número de nuevas inscripciones (15.404) y, dentro de ellas, la opción de la VPO sólo en propiedad. Esta última ya había disminuido en 2007, pero durante el siguiente ejercicio apenas representó el 33,3% del total, mientras que el alquiler subió hasta el 30%.

No obstante, fue en 2009 -el año en que el desplome del 'ladrillo' y la crisis bancaria dejaron paso a la recesión- cuando el arrendamiento superó a la compra. De cada diez vascos que se apuntaron entonces a Etxebide, cuatro querían un piso de renta social y nada más, mientras que no llegaban a tres los que sólo esperaban un inmueble para toda la vida.

Una explicación del creciente atractivo del arrendamiento la proporciona el Plan de Vivienda 2010-2013, un texto del Ejecutivo autónomo que pronostica un cambio de tendencia en el mercado protegido debido al fin de las hipotecas de 40 años, cuyas cuotas eran más baratas que el pago de un alquiler.

Rechazados por el banco

El plan director constata de que, tras el desplome inmobiliario, los bancos y cajas de ahorros -estas últimas en proceso de reconversión- están aplicando en la concesión de préstamos de vivienda los requisitos de solvencia que eran normales antes de la 'burbuja'; entre ellos, que el prestatario no tenga que dedicar a la hipoteca más del 30% de sus ingresos y pueda afrontar una eventual subida de tipos, que ahora están bajos. A causa de la depresión del mercado, también se especula con que algunas entidades tenderán a conceder en el futuro préstamos, no por el 80% de la tasación del inmueble, sino por dos tercios. Así, una persona a la que le adjudiquen una VPO de 75 metros cuadrados en el País Vasco tendría que disponer de unos 51.000 euros antes de pedir un préstamo de algo más de 100.000 (escrituras aparte).

¿Puede un joven reunir esa entrada? Según el Gobierno vasco, el 87,1% de los aspirantes de Etxebide que se apuntan solos y el 78,3% de los inscritos como hogares acreditan unos ingresos anuales inferiores a 25.000 euros. Ya en 2009, cuatro de cada diez personas que conseguían un piso en propiedad en un sorteo eran rechazadas luego por las entidades financieras, lo que obligaba a buscar en las listas de espera a otros candidatos.

El Ejecutivo autónomo ha anunciado que aumentará el tope salarial para poder acceder a una VPO -fijado ahora en 35.000 euros-, de modo que ciudadanos más acomodados puedan optar a pisos protegidos también más caros. Sin embargo, el problema de la Administración vasca es cómo satisfacer, en tiempos de restricciones presupuestarias, una demanda de alquiler que ya no procede sólo de los colectivos en situación de pobreza, a los que se ciñe el derecho al arrendamiento reconocido en el anteproyecto de Ley de Vivienda. Su reto es cómo resolver la necesidad de miles de jóvenes que se emanciparían si encontraran un alquiler asequible allí donde pueda haber una oferta de trabajo, aunque solo fuera para empezar a hacer currículum.

De momento, el alquiler apenas alcanza al 7% de las familias vascas. Y aquí se repite la desproporción entre el mercado libre y protegido que se planteó con los pisos en propiedad antes de 2007. El arrendamiento público oscila en Euskadi entre una media de 200 euros al mes para los pisos sociales, 300 si son VPO de renta y sumas mayores en otras modalidades. Pero de esos precios únicamente se benefician unos 20.000 hogares e individuos solos. En cambio, el alquiler privado es escaso y asciende a 912 euros, si bien otras 20.000 unidades convivenciales reciben subsidios de vivienda.

En Alemania, que acaba de hacer una oferta laboral a los jóvenes españoles cualificados, el 57% del parque residencial principal está puesto en renta, la mayoría por particulares. El coste del alquiler privado del País Vasco solo se alcanza en Berlín y Fráncfort. En Essen ascendía a 343 euros en 2009; en Colonia, a 468; en Stuttgart, a 550; en Hamburgo, a 627 y en Bremen 631.

Fuente: http://www.elcorreo.com

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