Universitarios en busca de piso colapsan las inmobiliarias

- Una vivienda en el codiciado corazón del Ensanche ronda los 600 euros

- El Plan Bolonia fuerza a los propietarios a decantarse por familias o profesionales


Universitario busca piso barato. Es la frase que llevan escrita en la frente los centenares de estudiantes que en los últimos días peinan las rúas de Compostela a la caza de alojamiento. Internet ha dado un vuelco a las clásicas estrategias de rastreo. Además de recurrir a las inmobiliarias o a los anuncios de manufactura casera que empapelan tablones de facultades, farolas u otras piezas del mobiliario urbano, la Red multiplica las opciones de los demandantes en apuros. Y es que el paraguas de la Universidade de Santiago (USC) no tiene capacidad para cobijar a todos los miembros de su comunidad. Si se mantiene la matrícula del curso pasado, el censo de estudiantes ascendería a 28.910 personas. Por el contrario, la institución educativa solo podría proporcionar residencia a 1.110 alumnos.

Suponiendo que el 100% procediese de otra ciudad, el ratio se situaría en una plaza por cada 26 aspirantes.

No en vano, a los que se quedan fuera de la lista de admitidos no les queda otro remedio que armarse de paciencia hasta encontrar piso para su estancia universitaria. Cada año por estas fechas -cuando concluye el curso- se repite la misma historia. Las inmobiliarias se convierten en un auténtico hervidero y registran el mayor pico de actividad de todo el año. Unos abandonan la vivienda y otros buscan desesperadamente. Es difícil que alguna agencia descuelgue el auricular del teléfono estos días. Echan humo. "Estamos a tope. No atendemos a nadie por teléfono", confiesan desde las inmobiliarias consultadas por este diario. A los más veteranos del sector, Internet tampoco les sirve de ayuda. "No hay tiempo material para colgar los anuncios en nuestra web. Se gestiona todo personalmente", continúan las mismas fuentes. Algo que sin duda explica las largas colas que se forman a las puertas de las agencias de la capital gallega.

Con la crisis azotando los bolsillos, los precios se mantienen prácticamente igual que el año pasado. La renta de un piso de tres habitaciones en el centro del Ensanche (entre la praza Roxa y Montero Ríos) oscila entre 550 y 600 euros. Cantidad a la que habría que añadir los gastos de electricidad, agua, calefacción y comunidad. Zona estrella por antonomasia por su proximidad al Campus Vida, las viviendas ubicadas en el corazón del Ensanche lideran también la lista de las más caras. Con Santiago de Chile de capa caída, Xeneral Pardiñas, Doutor Teixeiro y la ya mencionada Montero Ríos siguen siendo las más codiciadas por los estudiantes. Entre los más pretendidos también continúa el casco histórico. Pocos pueden afrontar, por ejemplo, el alquiler de 800 euros que exige el propietario de un inmueble totalmente rehabilitado y con solo dos habitaciones.

Así las cosas, los que no se pueden permitir una vivienda digna ni en la zona nueva ni en la almendra recurren entonces a los pisos situados en la parte baja de O Hórreo o en los barrios de Vite y Vista Alegre.

Cambio de tendencia. Frente a lo que ha venido ocurriendo en la última década, se empiezan a percibir ciertos cambios de tendencia tanto en las necesidades de los inquilinos como de los arrendadores. Aunque antaño era habitual buscar pisos para compartir de tres, cuatro e incluso cinco habitaciones, cada vez son más los que se decantan por pequeños apartamentos. Según cuentan los agentes inmobiliarios consultados, la demanda de vivendas de un solo cuarto cobra cada vez más peso.

Otra de las novedades ha sido introducida en el mercado por el Plan Bolonia. Como el curso académico se da por finalizado un poco antes, son muchos los propietarios que han decidido descartar a los estudiantes en favor de familias o profesionales que firmen un alquiler anual.

Ya por último, Internet ha revolucionado la tormentosa tarea de encontrar cobijo para el curso. Decenas de páginas web sirven de plataforma a miles de universitarios de toda España que buscan compañero para poder afrontar gastos, habitación o vivienda completa. Basta con bucear por la telaraña digital para localizar todo tipo de propuestas. También agencias y particulares disponen en la Red de un espacio para colgar sus ofertas. Y es que, a estas alturas, buena parte del rastreo inmobiliario se puede realizar sin moverse de casa con un simple golpe de clic.

DATOS
1 El mercado del arrendamiento resiste con creces el embate del crac inmobiliario. Al margen de los estudiantes (que representan en torno a un 30% de la demanda), en Santiago desembarcan con frecuencia funcionarios y profesionales liberales que dinamizan el sector.

2 Lejos de paralizarse, la construcción en Compostela mantiene su ritmo gracias al empuje de la promoción pública. El Plan Xeral (vigente hasta 2020) reserva espacio para más de 37.000 viviendas. El despegue urbanístico pondrá el acento en el nuevo Ensanche Norte.

EN PRIMERA PERSONA
Stéfani Mourelle. Alumna de Ingeniería Industrial, 22 años

Tres jóvenes no bastan para enfrentar el pago de un alquiler Stéfani, estudiante en cuarto curso de Ingeniería Industrial, con 22 años y natural de Cambre, comparte piso en Romero Donallo desde el principio de la carrera con otras dos chicas: Natalia, de 21 años y oriunda de A Coruña; y Mariana –de Carballo–, la benjamina, con apenas 19 años. La primera de sus compañeras cursa también Ingeniería Industrial en el Campus Sur; la segunda es alumna de Educación Social. Tres estudiantes no son suficientes para hacer frente al pago de un piso bien ubicado, cuenta a este diario Stéfani. Por eso buscan una cuarta compañera, a la que ofrecen habitación por el módico precio de 150 euros. El inmueble se encuentra a tiro de piedra de sus respectivos centros educativos, pero lo más importante, el aliciente es que se encuentra a medio paseo de la estación de tren. Nuestra protagonista explica a EL CORREO que, desde el principio, decidió buscar piso por medio de una inmobiliaria. Aunque también se sirve de las redes sociales de Internet, algo a lo que se suman la mayoría de estudiantes que residen en Compostela. Prefieren las agencias “por la seguridad que ofrecen” y “porque cuentan con muchísima más variedad”. Además, se firma contrato, algo no siempre garantizado por particulares. Sobre las viviendas que enseñan, insiste Stéfani, “puedes encontrar de todo. Hay cosas lamentables”. Por medio de agencia, Stéfani se asegura de cerrar el cinturón geográfico en el que se mueve.

María Pedre. Estudiante de Periodismo, 20 años

El casero, como perico por su casa, entra, sale, hace y deshace María, estudiante de Periodismo, comparte los 500 euros de alquiler con otras dos compañeras de la mima especialidad. Viven en la recóndita calle de Oviedo, escondida tras las avenidas de Salamanca y de Coímbra. Pese a tratar a las tres chicas “como a sus propias nietas” –explica María–, el casero sube el precio del alquiler a la astronómica cifra de 750 €. Astronómica teniendo en cuenta que el intrincado callejón en el que se sitúa la vivienda no se encuentra hasta el tercer intento en el buscador de Google Maps. Bien es cierto que las chicas tienen la facultad a tres minutos de reloj caminando. Pero tras años residiendo en el inmueble, esta vez por contacto particular y no por agencia, por unanimidad deciden marcharse. El colmo fueron las obras de instalación del ascensor y la renovación de espacios en el interior. Los obreros, acompañados de un familiar del propietario, entraban y salían del piso sin el poco tacto de dar preaviso a las inquilinas. Se van. El problema y, como comenta de nuevo María, es que la mayoría de inmuebles en oferta se concentran en el Ensanche y no en calles cercanas al Campus Norte. Consultando Internet –más de 15 webs–, no han conseguido todavía encontrar una vivienda que se adapte a sus necesidades: cuatro habitaciones, en el Campus Sur, sin obras, sin precios de avaricia y sin dueños que entren como Perico por su casa.

LA USC EN CIFRAS
45

Es la cantidad mínima que abona cada mes un estudiante admitido en una residencia gestionada por la USC por una habitación doble. El desembolso (45 euros) se fija en base al nivel de renta de la familia, aunque también influye la puntuación académica. El máximo (por un cuarto individual) asciende a 286 euros mensuales.

28.910

Después de una década de caída, la USC lograba consolidar su alumnado en 28.910 personas en el curso 2009–2010 (casi todas adscritas al campus de Santiago). Eran solo 24 más que el ejercicio anterior, pero la cifra servía para romper la mala racha y mantener la tendencia ascendente registrada en el año precedente. La presencia femenina es mayoritaria, ya que un 64% de los matriculados el curso pasado eran mujeres.

Fuente: http://www.elcorreogallego.es

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