El Gobierno Vasco quiere lograr que uno de cada cuatro hogares sea de alquiler, como en Europa. En 1950, el 76,4% de los hogares de Gipuzkoa eran de alquiler; 60 años después sólo representan el 9%
En 1950, el 81,4% de las viviendas de San Sebastián tenían régimen de alquiler. En Irun y Errenteria, el porcentaje superaba el 87%, mientras que en Pasaia el 98% de las familias vivía en una casa arrendada. La media de Gipuzkoa se situaba en 76,4%.
Ha llovido mucho desde entonces. La situación actual del territorio, al igual que la del resto de Euskadi, no tiene nada que ver con aquella que vivieron nuestros abuelos. Hoy en día, la propiedad gana por goleada al alquiler que, en lo que respecta a Gipuzkoa, en 2008 representaba poco más del 9% del total de viviendas.
Para muchos, vivir de alquiler hace tiempo que se ha convertido en una opción con más inconvenientes que beneficios. ¿Les suena esa frase de que «es como tirar el dinero»? El Gobierno Vasco quiere revertir esta situación. Promover un cambio de cultura que se antoja una tarea nada fácil. No se propone llegar a esas cifras de mediados del siglo pasado, pero sí acercarse a la media europea, en la que el 25% de las viviendas son de alquiler. En otras palabras: que en un futuro a medio plazo, uno de cada cuatro hogares sea de alquiler y «a precios razonables».
Pero, ¿qué ha ocurrido en estos 60 años para pasar de unos niveles de alquiler altísimos a un escenario en el que la propiedad del ladrillo es la seña de identidad de los vascos? Como resumen, se puede decir que la situación actual es el resultado de las «políticas fiscales» que en las últimas décadas «han potenciado la compra» y, en su tiempo, la «apuesta del régimen franquista para favorecer el acceso a la propiedad».
Según explica Mario Yoldi, director de Planificación y Procesos Operativos del Departamento de Transportes y Vivienda, «en 1950, la sociedad vasca y, en general, la española, estaba recién salida de la posguerra. El País Vasco se caracterizaba por un parque de edificaciones no muy grande e histórico, dominado por propietarios rentistas. En esta estructura, era normal que la gente viviera de alquiler».
«Acceso diferido» A esta situación le seguirá una apuesta del régimen franquista por la propiedad. A finales de los 50 y comienzos de los 60 se produce el gran fenómeno de la inmigración al País Vasco, lo que provoca que se comiencen a construir miles de pisos destinados a la propiedad. «Por aquel entonces existía una teoría que decía que si la gente era propietaria se convertiría en una persona de orden», explica Yoldi.
El Gobierno franquista potenció la compra mediante la figura «del acceso diferido» a la propiedad y por el que se construyeron miles de viviendas. «El mecanismo consistía en que la gente iba pagando una especie de renta durante 15-20 años y, pasado ese tiempo, accedía a la propiedad de la vivienda». La nueva figura «dio un vuelco a la situación» y el alquiler comenzó a perder peso. «En la mentalidad de las personas, la cultura de la propiedad pasó a ser algo importante, daba una garantía para los hijos, para la vejez».
A esa mentalidad también contribuyó la Ley de arrendamientos franquista, un sistema «muy proteccionista» con los inquilinos -las llamadas rentas antiguas-, que provocaron que los propietarios dejaran de poner viviendas en alquiler.
Con la etapa democrática, en el País Vasco se frenó el ritmo de edificación. A partir de entonces entró en juego la importancia de una política fiscal en favor de la propiedad promovida desde la Administración. «De hecho, la única desgravación fiscal que hay durante los primeros años es exclusivamente para la vivienda en propiedad. Es más, hay un momento histórico, con el ministro Carlos Solchaga, en los que se llega a desgravar incluso por la segunda vivienda», añade el director de Planificación.
En la actualidad, según Yoldi, en el País Vasco sigue existiendo «una preponderancia» fiscal en favor de la propiedad frente al alquiler. A pesar de todo, en el caso de Gipuzkoa, existen deducciones del 18 al 23% para el inquilino de un piso de alquiler. «Si combinamos la desgravación fiscal con unas muy buenas condiciones de financiación hasta hace un par de años, obviamente la gente ha optado por la compra porque objetivamente era incluso más barato que el alquiler. Es un producto lógico de las circunstancias», añade.
Tímido repunte del alquiler
En los últimos años, se ha producido un tímido repunte del alquiler. En Gipuzkoa, en 2001 se llegó al 8,05% del total de viviendas, mientras que en 2008 supone en 9%. «Está repuntando un poquito porque, poco a poco, desde la administración pública se está apostando por la creación de un parque público de viviendas en alquiler». Actualmente, de las cerca de 60.000 viviendas en alquiler que hay en Euskadi, 19.000 son públicas.
A esta razón hay que sumar otras como los cambios en las leyes de arrendamientos que están poniendo en marcha instrumentos para que sea relativamente sencillo que un propietario ponga una vivienda en alquiler y mecanismos, «como el desahucio exprés». Además, Yoldi estima que el freno de la compra venta del mercado inmobiliario por la crisis ha provocado que el alquiler «empiece a ser una opción».
Asimismo, las últimas normativas fiscales han introducido ayudas al arrendador y al arrendatario. En el conjunto del Estado, la nueva Ley de Economía Sostenible en desarrollo prevé aumentar las desgravaciones fiscales por el alquiler y reducir las desgravaciones por la compra. En el futuro «la perspectiva es que desaparezca esta desgravación».
El Gobierno Vasco ya ha lanzado mensajes a las tres diputaciones forales para que «reequilibren» las desgravaciones en el IRPF por la compra de pisos y aumenten los incentivos fiscales para el alquiler y los proyectos para construir y explotar pisos en arrendamiento. Yoldi considera que los cambios en materia fiscal son «lo último que hace falta para que el mercado de alquiler empiece a despegar». A ellos se suman los programas públicos de fomento del arrendamiento.
El director de planificación defiende un mercado equilibrado en el que como mínimo, el 25% de viviendas sean de alquiler y a precios razonables. En Alemania, por ejemplo, la media es de 300-400 euros mensuales. En opinión de Yoldi, es bueno llegar al 25% de pisos en alquiler porque «satisfacer una necesidad de vivienda no tiene por qué suponer un gran esfuerzo financiero a las familias. Eso permite poder destinar la renta para otras cosas que incidan en la economía». Asimismo, con el alquiler «se evita la especulación» y es el «único sistema que permite hacer frente a la movilidad laboral que se requiere hoy en día».
Fuente: http://www.diariovasco.com

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