«Los pisos libres son más baratos»

Los inquilinos de las viviendas públicas de alquiler en La Corredoria se quejan de las elevadas facturas y de la obligación de mantener los contratos con Servigás

Hay muchos que se han ido, unos desahuciados y otros por propia voluntad. Estos últimos no podrán acceder en los próximos cinco años a ninguna subvención de la Consejería de Vivienda. Los inquilinos que quedan en los pisos de alquiler del Principado en La Corredoria se sienten un tanto estafados. Lo que más les molesta es estar obligados a mantener el contrato de suministro con la empresa catalana Servigás. Uno de cada cinco inquilinos de pisos del Principado en alquiler -la promoción de La Corredoria tiene 383 viviendas- está en proceso de desahucio por no pagar la renta.

Lydia Gutiérrez y Denis Iglesias son de Arriondas, tienen 24 años y desde 2007 viven en uno de los pisos de la calle José Uría. Ella es azafata de vuelo y está en paro. Él trabaja. Llegaron a La Corredoria pensando que al tratarse de una vivienda con algún tipo de protección no saldría demasiado cara. Firmaron un contrato de 370 euros de alquiler mensual por dos habitaciones, salón-cocina, baño, garaje y trastero, pero ahora se ven con que Servigás les emite facturas mensuales superiores a los 100 euros, así que rondan los 500 euros al mes de precio final. «Unos vecinos que se han ido pagan menos en el edificio de enfrente, de alquiler libre», dice Lydia, señalando por la ventana hacia La Carisa.

Las facturas es lo que más preocupa a los vecinos y lo que ha generado una enorme polémica. El problema es que no tienen más opción que pagar. El contrato de alquiler les obliga a mantener los suministros con la compañía catalana, a la que pagaron 107 euros por el alta del servicio. «Queremos cambiarnos a Hidroeléctrica y no nos dejan», se queja Gutiérrez.

La consejera de Vivienda, Noemí Martín, afirmó en la Junta General del Principado que la factura media es de 50 euros, Lydia Gutiérrez dice que son más altas. Sabe que algunos de sus vecinos no han pagado ni un sólo mes de alquiler desde que les dieron las llaves de las viviendas, en 2007. «Una vecina se fue y le reclamaron 3.000 euros, pleiteó y acabó pagando la mitad», explica. «Cuando solicitamos la vivienda y nos la concedieron pensamos que era de protección, que saldría más barato; en Arriondas tenemos amigos que pagan 90 euros de alquiler y aquí nos hemos encontrado con que acabamos pagando 500», resume la inquilina.

De todos modos y pese a que el precio es más abultado de lo prometido y las facturas más altas de lo esperado, la pareja no quiere dejar de vivir en la calle José Uría. Lydia Gutiérrez y su chico están «muy a gusto» en un edificio «en el que la mayoría de inquilinos son parejas jóvenes como nosotros». Una zona desde la que se vislumbra la mole del nuevo Hospital.

Fuente: http://www.lne.es

0 comentarios: