En pleno centro de la ciudad, muy cerquita de Bravo Murillo, treinta afortunados jóvenes recogieron ayer, de manos del alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, las llaves de lo que será su casa en los próximos cinco años. No son unas viviendas cualquiera. Estos chicos disfrutarán de unos pisos sostenibles, y en algunos casos, hasta podrán controlar personalmente el gasto de energía y las emisiones de CO2 que produzcan a través de una pantalla táctil.
Los pisos tienen, además, la particularidad de que son de rotación y muy, muy baratos. Allí vivirán solamente durante cinco años y pagarán por el alquiler entre 106,92 euros y 194 mensuales, un precio de locura si tenemos en cuenta la situación del mercado inmobiliario en España en general y de Madrid en particular; y que el 70% de los jóvenes adjudicatarios tiene su primer empleo y procede del domicilio paterno.
La mayoría estaba inmensamente feliz con su suerte. Era el caso de Adrián, de 25 años y cámara de televisión. «Llevaba muchos años presentándome y dando cuenta de mis declaraciones de la renta, y, por fin, me ha tocado uno de los pisitos, de 26 metros cuadrados», contaba. Su vecina Carolina, empleada de «El Corte Inglés», también mostraba su felicidad mientras enseñaba su nueva casa, de casi 30 metros cuadrados, por los que pagará 119 euros al mes. «¡Mi estudio es una pasada! Estaba un poco asustada, porque no sabía cuánto me iba a costar y porque mis amigos por una vivienda compartida pagan hasta tres veces más que yo, pero esto es un chollo», reconocía.
No lo veía de esta forma Rocío, auxiliar administrativo de 27 años y agraciada con uno de los dos apartamentos más grandes y más robóticos (48,50 metros cuadrados por los que pagará tan sólo 194 euros al mes). «Sí, contenta, es barato, pero... nos lo dan sin amueblar, y por 1.000 euros no amueblas una casa. Además, ¿qué hago yo con los muebles dentro de cinco años?».
Afortunadamente, esa no era la tónica general. El resto estaba allí, exultante, acompañado por sus familias y amigos, y descubriendo sus nuevas casas, construidas alrededor de un gran patio interior.
Los autores, dos expertos en arquitectura eficiente y sostenible: Luis Pereda, especialista en eficiencia energética, y Joaquín Lizasoain, autor del proyecto de recuperación de la Nave Boetticher, que procuraban ayer explicar todas las ventajas de su diseño.En esencia se trata, explicaban, de no contaminar y de ser lo más autónomos posibles. ¿Cómo? Gracias a los innovadores sistemas de intercambio geotérmico que permiten aprovechar la energía acumulada en el subsuelo, o a los dispositivos instalados para la producción centralizada de agua caliente a través de energías cien por cien renovables, que consiguen un ahorro del 75%.
Para conocer con exactitud la eficiencia de los avances introducidos, en once alojamientos se ha instalado un gestor energético de la vivienda, que informa en tiempo real de las emisiones de CO2 que genera cada una de ellas. Las pantallas, donde se indica el consumo de electricidad, agua fría y caliente las controlarán los nuevos inquilinos desde su hogar. «No sé si vamos a saber organizarnos con tanta domótica... ¡Con lo mal que nos llevamos con los ordenadores!», comentaba otra de las chicas.
La vanguardia del edificio no acaba ahí. La intervención municipal, que ha costado 4,2 millones de euros, ha permitido recuperar y ampliar el cantón de limpieza, que ha quedado bajo rasante, y construir un aparcamiento semirrobotizado para residentes con 46 plazas. Este uso «racional» y «eficiente» del suelo es, concluyó el alcalde, el que permite al Ayuntamiento ofrecer, dentro del programa Alquila Madrid, una promoción de viviendas en alquiler en rotación para jóvenes en pleno centro, y coloca a la vivienda municipal «en una posición de liderazgo por el uso de avanzadas tecnologías, por su eficiencia energética y por sus técnicas de construcción sostenibles».
Fuente: http://www.abc.es

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