Alquilar la habitación que sobra en casa

Fátima se fue a estudiar a Málaga. En casa se quedaba una habitación vacía y ella tenía que pagar una en la ciudad donde empezaba su vida como universitaria. Para hacer frente a los gastos, Magdalena, su madre, decidió poner un anuncio en el Campus Universitario de Mérida para alquilar en casa la habitación que dejaba su hija.

El nuevo inquilino resultó ser también estudiante, así que Fátima se encontraba en Navidad y Semana Santa su habitación libre. La fórmula se prolongó durante algunos años.

La familia de Fátima encontró en su propia casa la solución a parte de los costes que suponía tener una hija estudiando fuera de Extremadura.

La idea de Magdalena puede servir como bote salvavidas en época de crisis para muchas familias que se enfrentan a gastos similares.

María José tiene una historia similar en Badajoz. En su caso alquiló dos habitaciones para pagar la hipoteca de su piso. Compró una vivienda cerca del barrio de San Roque. El piso tenía tres cuartos, así que para soportar una hipoteca de casi mil euros alquiló los dos que le sobraban. «Veía que era la única solución que tenía. Pero no quería meter a ningún extraño. Pregunté entre mis amigos y me presentaron a dos chicas que venían de un pueblo».

María José convivió con sus compañeras durante dos años -«ahora son mis amigas»- hasta que decidió mudarse a vivir con su novio y vender el piso.

La joven pacense ha recomendado esta experiencia a otros amigos que andan ahogados con los pagos de la hipoteca. «Siempre puedes encontrar compañeros de piso por amigos que te den alguna referencia sobre las personas que metes en casa. La experiencia es arriesgada, pero puede ser muy positiva».

Se ha extendido
María José cree que este tipo de convivencia se han extendido en los últimos años. Recuerda, por ejemplo, el caso de un conocido suyo que compartía casa con dos chicos. Se compró un piso y se mudaron todos a la vivienda. Se convirtió en arrendatario de sus dos compañeros de piso.

«Muchas veces, los estudiantes no quieren vivir con el dueño del piso, en este caso no hubo impedimento porque se conocían».

Otra opción, a la que también se apuntan muchas familias para sacar partido a la habitación que sobra en casa, es acoger a estudiantes extranjeros que vienen a España.

A través de Internet se pueden dar de alta para convertirse en familia de acogida de estudiantes.

Fuente: http://www.hoy.es

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