Se buscan inquilinos para 400 pisos de alquiler protegido

Las viviendas sin colocar del programa Bizigune le cuestan 2,7 millones de euros al Gobierno vasco

El programa Bizigune del Gobierno vasco, que ha movilizado 4.100 viviendas vacías para el mercado de alquiler protegido, acumula actualmente otros 400 pisos para los que todavía no ha encontrado inquilinos. El arrendamiento de esos inmuebles a sus propietarios particulares representa para Bizigune un coste anual de 2,7 millones de euros, sobre un presupuesto global que asciende a 16,2 millones, según explicó ayer el consejero de Vivienda y Obras Públicas, Iñaki Arriola, quien compareció en el Parlamento de Vitoria, a petición de Ezker Batua, para explicar «cómo entiende» su departamento el derecho de los vascos a un piso protegido.

«No hay sociedad que soporte el derecho a la vivienda por la gracia de Dios -resumió gráficamen-te Arriola-. El papel todo lo aguanta, pero las instituciones y las sociedades no, y hay que ser responsables con lo que aprobamos en el Parlamento».

En teoría, el consejero se mostró partidario de reconocer «el derecho subjetivo» al alquiler público, pero advirtió de que, si se quiere alcanzar realmente ese objetivo, primero hay que edificar más pisos en régimen de arrendamiento .

Al mismo tiempo, consideró necesario abrir un debate sobre las «condiciones objetivas» en que debería concretarse el derecho a un piso de alquiler; es decir, sobre «los requisitos económicos y sociales» exigibles a los beneficiarios, que habrán de regularse en la futura Ley de Vivienda.

Arriola insistió ayer en la necesidad de revisar el programa Bizigune, ya que, a su modo de ver, podría sacarse más partido al dinero público que tiene asignado. Explicó que, en la actualidad, los propietarios que ofrecen sus pisos vacíos al Gobierno vasco reciben una renta mensual media de 570 euros, mientras que las personas que son alojadas en esos inmuebles abonan 270 (nunca más del 30% de sus ingresos). La diferencia entre ambas cantidades arroja un coste real de 300 euros por piso, pero lógicamente el dispendio es mayor en el caso de las 400 viviendas que, pese a haber sido contratadas a sus dueños, no han podido colocarse todavía entre los demandantes de las listas de Etxebide.

No es tarea sencilla
Arriola recordó que ésa no es una tarea sencilla, ya que los pisos disponibles no siempre se encuentran en la misma localidad o territorio histórico que los potenciales ocupantes. «Tratamos de casar la oferta y la demanda, pero la cuestión es si la demanda está en Donosti y la oferta en Vitoria», precisó el consejero.

Ahora mismo, Bizigune también tiene en cartera otras 962 viviendas vacías que podrían incorporarse al programa de inmediato. Sin embargo, todavía no han sido contratadas con sus propietarios, de manera en estos momentos no representan ningún coste para las arcas de la Administración vasca.

La existencia de ese 'stock' se explica, según Iñaki Arriola, porque el anterior equipo del Departamento de Vivienda, dirigido entonces por Javier Madrazo, puso en marcha una campaña muy intensa para publicitar Bizigune.

Fuente: http://www.elcorreodigital.com

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