Dueños de viviendas en alquiler bajan los precios para evitar que se vayan los inquilinos

El aumento de la competencia por la salida de nuevos pisos al mercado obliga a los propietarios a reducir hasta un 20% las mensualidades
Las parejas jóvenes aprovechan el momento para mudarse a zonas residenciales por poco más


Ático en el edificio Portillo. Tres dormitorios, dos baños, salón, cocina, terraza, solarium y garaje. Totalmente equipado. El propietario de esta vivienda de semilujo en pleno centro de Marbella cobraba el año pasado 1.600 euros al mes por alquilarlo. Después de reunirse con el inquilino, aceptó una rebaja en el precio. Ahora sólo recibe mil euros.

Como él muchos propietarios de pisos en alquiler de Marbella y San Pedro Alcántara han bajado los precios presionados por sus inquilinos. El famoso anuncio de detergente que decía aquello de 'Busque, compare y si encuentra algo mejor... cómprelo' se ha trasladado en los últimos meses al mercado del alquiler en Marbella, una tendencia que también afecta al resto de la provincia. El parón inmobiliario ha obligado a muchos propietarios a buscar un inquilino para sus viviendas ante la imposibilidad de venderlas y esto ha hecho que crezca la oferta y, con ello, la competencia.

Los arrendatarios se han vuelto más exigentes y selectivos tanto en las prestaciones como en el coste de los inmuebles, lo que obliga a muchos dueños de pisos a mantener los precios del alquiler e incluso bajarlos para evitar que sus inquilinos encuentren un chollo y se vayan con sus maletas a otra parte. «Los dueños prefieren bajar el precio antes que cambiar de arrendatario, sobre todo, si paga religiosamente», explica Dorita Canónica, dueña de la inmobiliaria Simmering Propierties de Marbella.

La reducción de las mensualidades ronda el 10% y en algunos casos llega hasta el 20%, según señalan los responsables de varias inmobiliarias consultados. «Si una pareja gana 1.800 euros al mes y le piden 900 de alquiler, en el momento en que uno de ellos pierda su trabajo, aumentan las posibilidades de que puedan dejar colgado al propietario», dice José Montoro, socio de Inmocasa. «Tenemos 40 pisos de dos empresas irlandesas y en diciembre bajamos entre 50 y 100 euros el alquiler, según el caso. Decidimos adelantarnos a la petición de los inquilinos porque sabíamos que era algo inevitable», señala Canónica.

Misión imposible
Hace unos meses, sin embargo, conseguir una rebaja era casi una misión imposible, como recuerda Montoro: «Si le proponías al propietario una reducción de cincuenta euros al mes, automáticamente y casi sin pensarlo decía que no; ahora, en cambio, prefieren tener el piso ocupado aunque rente menos, antes de que se les quede vacío».

Cuando un inquilino amenaza con irse el dueño sabe que no es un farol. De hecho, viviendas que antes estaban fuera del bolsillo de muchos jóvenes están siendo ocupadas de forma masiva. «Los pisos que teníamos en urbanizaciones con piscina y garaje han volado. Muchas parejas de treintañeros se han mudado a zonas residenciales por poco más de lo que pagaban hace un año en un piso interior sin terraza», explica la responsable de Simmering Propierties.

La situación económica ha cambiado hasta tal punto el mercado de la vivienda que ahora se pueden ver pisos en Nueva Alcántara de dos dormitorios por 700 euros por mes cuando antes pedían 1.200. Y aún así, están vacíos.

Más donde elegir
El auge del mercado inmobiliario puede comprobarse en cualquier calle de Marbella. Carteles y más carteles de 'Se alquila' cuelgan de los balcones y ventanas de viviendas en las que hace unos meses podía leerse 'Se vende'. Este aumento de la competencia ha hecho aflorar 'guerras de precios' incluso entre propietarios de viviendas del mismo bloque, como cuenta Montoro: «Si en un edificio se alquilan dos pisos exactamente iguales por 670 y 750 euros respectivamente, está claro que al dueño del segundo no le quedará más remedio que bajar el precio si quiere conseguir un inquilino».

Estas rebajas, además, permite a los dueños de inmuebles ampliar el catálogo de futuros ocupantes de su vivienda, ya que con precios bajos «el propietario tiene más inquilinos entre los que elegir». Si quienes buscan una vivienda se han vuelto más selectivos y exigentes, en el caso de los propietarios ocurre lo mismo y en los últimos tiempos han aumentado los requisitos que exigen para dejar sus inmuebles en manos de otras personas.

Como norma general, los propietarios están optando por mantener los precios y renunciar a aplicar la variación del IPC (Índice de Precios de Consumo) en la renovación de los contratos de arrendamiento. La subida del IPC también es algo que no suele llevarse a la práctica, y menos ahora, en plena crisis económica.

Fuente: http://www.diariosur.es

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